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Recomiendo a los que quieran avanzar en el camino de la paz y la prosperidad, leer el libro, “El Hombre Más Rico de Babilonia” de George S. Clason. En un lenguaje simple y entretenido, explica las reglas de oro de la riqueza, que en mi opinión son válidas hasta nuestros días.

Bajorrelieve de Dur-Sharrukin

Bajorrelieve de Dur-Sharrukin

La historia comienza con el diálogo entre dos hombres de edad madura Bansir y Kobi. Bansir es fabricante de los más bellos carros para los hombres ricos de la ciudad de Babilonia, y su amigo Kobi es músico y deleita a los ricos con su lira. Ambos se quejan de que han trabajado sin descanso durante toda una vida, y sin embargo, siguen sin poder disfrutar de los frutos de su trabajo. En cambio Arkad, el hombre más rico de Babilonia, quien estudió con ellos en la infancia, se pasea por la cuidad en su carro dorado. Deciden entonces, pedirle a Arkad que comparta con ellos su sabiduría.

Tablillas de Arcilla de Babilonia

Tablillas de Arcilla de Babilonia

Babilonia fue fundada por Nemrod en el 2500 a. C., y decayó como Imperio en el año 539 A. C. Babilonia estuvo situada a orillas del Eufrates. Su sabiduría y historia, fue encontrada en Tablillas de Arcilla.

Aunque han pasado casi 3500 años, nuestras sociedades se siguen organizando económicamente de modo muy similar a como se hacía en aquel tiempo, y la sabiduría de como crear riquezas sigue siendo válida al día de hoy.

Los consejos de Arkad, el hombre más rico de Babilonia, les puede permitir a los Bansir y Kobi contemporáneos, sacar provecho de esta antigua sabiduría.

Este libro muestra un camino sencillo al alcance de todo ser humano, que le permite al aplicar ciertas reglas básicas, alcanzar una vida digna y próspera.

Las siete reglas básicas son las siguientes:

Primera Regla: “Comienza a llenar tu bolsa”

De todos lo que ganes, aparta el 10%, y ahórralo con el fin de invertirlo y hacerlo crecer.

Cuando te enfrentas al desafío de hacer crecer tu ahorro, comienza a operar la Ley de Atracción, una ley universal que dice que lo semejante atrae lo semejante.

Esta ley se aplica también al dinero, y cuando decides invertir y focalizar tu atención en hacerlo crecer, atraerás naturalmente las oportunidades que harán posible que ello ocurra, y con ello atraerás la abundancia a tu vida.

Segunda Regla: “Controla tus gastos”

Lleva un control planificado de tus gastos, y aprende a discriminar entre gastos y deseos. Tus gastos deben ser iguales o menores al 90% que quedó luego de haber apartado al menos el 10% para ahorrar.

Tercera Regla: “Haz que tus ahorros crezcan”

Invierte en inversiones seguras, sigue el consejo de hombres experimentados, sabios, y exitosos en el tipo de negocio que vayas a invertir.

Cuarta Regla: “Protege tu dinero de inversiones dudosas”,

o que te ofrezcan una gran rentabilidad en corto tiempo.

Jardines Colgantes de Babilonia
Jardines Colgantes de Babilonia

Quinta Regla: “Compra una casa propia”,

ya que tu nivel de gastos se reducirá y crecerá tu dignidad como ser humano, al ver que puedes establecerte y descansar, junto con tu familia en una propiedad.

Sexta Regla: “Asegura un ahorro para tu vejez”,

de modo que puedas disfrutar de tus ahorros con una vida abundante y plena, cuando no tengas la vitalidad que da la juventud.

Séptima Regla: “Aumenta tus conocimientos y habilidad para adquirir bienes”.

El ser humano tiene el deber de educarse en esta materia, “Cuanto más conocimientos adquiramos, más dinero ganaremos” (El Hombre Más Rico de Babilonia, George S. Clason). El 10% de ahorro está destinado a inversiones que permanecen y estas inversiones son las que te permitirán tener un pasar próspero y tranquilo.

En futuros artículos ahondaremos en estos principios.

La fuerza de voluntad, la perseverancia, y la sabiduría, hacen que el hombre trascienda sus propios límites.

¡ Gracias ¡

Paradigma del Millonario

Paradigma del Millonario

Solemos usar paradigmas para interpretar nuestro mundo.

Un paradigma es el término que se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción.

Desde muy pequeños en nuestra vida heredamos visiones y conceptos, que en muchos casos vamos adoptando como propios sin mayor análisis. En otros casos, conscientemente los analizamos, los hacemos propios y vamos construyendo nuestro conjunto de valores que nos guían en nuestras decisiones, y así vamos forjando nuestra manera de vivir y relacionarnos en el mundo. De este modo configuramos nuestros paradigmas personales y colectivos.

Nada de malo hay en sostener paradigmas útiles y beneficiosos, que nos permiten crecer y desarrollarnos.

Sin embargo hay algunos paradigmas que no sólo son inútiles, sino que además tienden a confundirnos. Ese tipo de paradigmas bien vale la pena analizarlos y desecharlos, cuando concluimos que nos estancan e incluso nos pueden llegar a dañar.

En esa categoría de paradigmas inútiles y perniciosos, existen varios sobre la riqueza que nos empobrecen como seres humanos en lo individual y también en lo colectivo.

Es común la afirmación de que la disponibilidad de los bienes es escasa y limitada, y que a partir de ella se generan una serie de pensamientos que no son ciertos, y que colectivamente se asumen como verdades sin mayor cuestionamiento, como por ejemplo:

• si lo disponible es constante y escaso, quien lo posee en mayor medida se lo resta a quien no lo posee

• los ricos empobrecerían a los demás y son causantes de envidia

• los pobres viven en un estado de infelicidad, y su causa es el egoísmo de los ricos

• los ricos no tienen sentimientos hacia los pobres, son indiferentes y fríos en su actitud hacia la pobreza

• la riqueza envanece al ser humano

• no es bueno ser rico

• etc., etc.

El problema de estos pensamientos es que limitan la visión de las personas y los estancan en su desarrollo. Lo cierto es que la posibilidad de la prosperidad está disponible para todos y cada uno de nosotros. Esta posibilidad no es ni limitada ni escasa. Sin embargo, para que esta posibilidad se manifieste, tanto en lo individual como en lo colectivo, se debe estar consciente de que es posible educarse para crear la prosperidad, y que es necesario aplicar la voluntad para manifestarla, actuando en la dirección correcta.

En lo colectivo, un ejemplo histórico reciente se encuentra en China, donde para salir de la pobreza tomaron conciencia de que es necesario crear riqueza, terminando con la tradición de focalizarse sólo en redistribuir. Hace 30 años el líder comunista chino Deng Xiaoping declaraba que “enriquecerse es glorioso”, dando inicio a la implantación de una economía de libre mercado, inspirada en el notable progreso que habían exhibido los chinos de Hong Kong, Singapur y Taiwán, lo que ha permitido a más de un millar de millones de ciudadanos de China comunista salir de la pobreza en las últimas décadas.

En lo individual, en cada comunidad libre abundan los ejemplos de cómo personas sin educación, ni herencia, han progresado y salido de la pobreza, emprendiendo, aplicando su tesón, voluntad y creatividad. Y ejemplos hay también abundantes, de cómo crean y multiplican su riqueza los individuos bien educados y herederos de fortuna.

La riqueza es una creación y la capacidad de crear es abundante y está disponible para todos.

Es necesario desechar las ideas negativas y falsas sobre la prosperidad y la riqueza, y disponerse con positivo tesón y voluntad a colaborar en la creación de riqueza, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Colaborar en la tarea de educarnos sobre nuestras potencialidades creadoras de riqueza es una tarea noble, que merece respeto y colaboración.

Miguel