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Economía personal fácil: Primero, págate a ti mismo.

El artículo comienza con J.D. recomendando leer el libro “El Hombre más Rico de Babilonia”, lo que podría haber permitido que el autor no tuviera una deuda de US$35.000 a la edad de 35 años.

Pagarse primero a uno mismo significa simplemente esto: antes de pagar tus facturas, antes de ir al supermercado, antes de cualquier otra cosa, dedica una parte de tus ingresos al ahorro. La primera factura que pagues cada mes debería ser a ti mismo. Este hábito, desarrollado desde jóven, puede ayudar a una persona a construir un riqueza importante. Ojalá hubiera entendido esto cuando me gradué en la universidad.

¿Por qué pagarse a uno mismo primero?

Si acabas de empezar a desenvolverte en el mundo por tu cuenta, ahorrar puede parecer imposible. Tienes que pagar el alquiler, el coche, la comida y quizás también un crédito universitario. Por supuesto, te gustaría ahorrar, pero no queda dinero disponible en tu cuenta al final del mes. Y ese es el problema: la mayor parte de la gente ahorra lo que le sobra, lo que le sobra después de pagar las facturas y los gastos de ocio.

Pero si no desarrollas el hábito de ahorrar ahora, siempre habrá razones para retrasarlo: gastos del dentista, querer hacer un crucero con los amigos, tener demasiados gastos mensuales. He aquí tres razones por las que empezar a ahorrar ahora mismo en lugar de dejarlo para el próximo año (o el siguiente):

  • Cuando te pagas a ti mismo lo primero, estas mentalmente estableciendo ahorrar como una prioridad. Te estás diciendo a ti mismo que eres más importante que la compañía eléctrica o el casero. Generar ahorro es un motivador muy poderoso: te hacer sentir fuerte y capaz.
  • Pagarse a uno mismo primero anima a generar hábitos financieros saludables. La mayor parte de la gente gasta su dinero de la siguiente manera: facturas, ocio, ahorro. No es sorprendente por tanto que no te sobre nada. Pero si pones por delante el ahorro frente a las facturas y el ocio, vas a ser capaz de ahorrar antes de pensar en cómo gastar el dinero.
  • A traves de ahorrar primero, estás construyendo un colchón de dinero que te va a ser muy útil en tu vida. Contribuciones al ahorro regulares a lo largo del tiempo son una excelente manera de construir un colchón económico. Puedes usar el dinero para lidiar con “emergencias” que surjan. Puedes usarlo para adquirir una casa, o para la jubilación. Ahorrar primero le da a uno libertad, abriéndole un mundo de oportunidades.

Cómo pagarse a uno mismo primero.

La mejor manera de desarrollar el ahorro como un hábito es hacer el proceso lo más indoloro posible. Hazlo automático. Hazlo invisible. Si acuerdas sacar el dinero de tu sueldo antes de que lo recibas, nunca te darás cuenta de que falta.

Parte de tu plan de ahorro incluirá probablemente la jubilación, pero también deberías ahorrar para objetivos intermedios, como por ejemplo adquirir una casa, la boda, o comprar un nuevo coche. He aquí una fácil manera de empezar a hacerlo por ti mismo: abre una cuenta de ahorro en un banco online (como ING en España) o cualquier otro. Ordena realizar transferencias automáticas a esa cuenta. Trata esas transferencias como si fueran tan importantes como cualquier otra obligación financiera. Este debería ser tu primer y más importante pago de cada mes.

El artículo original recomienda otros dos pasos -abrir un Roth IRA y un plan 401 (k)- que no son aplicables fuera de EE.UU. Pero podría traducirse por abrir un plan de pensiones, o una cuenta vivienda, esto es, sistemas de ahorro que tienen incentivos fiscales según la legislación de cada país.

La auténtica barrera para desarrollar este hábito es encontrar el dinero necesario para poder ahorrarlo. Mucha gente cree que es imposible. Pero casi todos podemos ahorrar al menos un 1% de nuestros ingresos. Eso es un céntimo de cada dólar. Algunos dirán que ahorrar tan poco carece de sentido. Pero si un escéptico trata de ahorrar simplemente un 1% de sus ingresos, descubrirá que es indoloro. Y quizá la próxima vez tratará de ahorrar el 3%. O el 5%. Según su porcentaje de ahorro crezca, así lo hará su colchón financiero.

Mi mujer es un caso de estudio perfecto. Ella empezó a ahorrar un 8% de sus ingresos en su plan de jubilación. Según su salario fue incrementándose, así creció su ahorro. Como nunca vió ese dinero en su liquidación de sueldo, nunca lo echó de menos. Ahora ahorra el 24% de sus ingresos. ¿Cómo ha hecho eso? Pagándose a si misma primero.

Lecturas sobre este tema.

Los jóvenes deberían hacer una prioridad de tener un plan regular de ahorro. Estableciendo este hábito pronto puede llevar a una seguridad financiera en su vida más adelante. Pero incluso aquellos que empezaron más tarde deberían hacer lo posible por pagarse a sí mismos primero. No empecé a hacer esto hasta hace unos pocos años. Mejor tarde que nunca.

El Millonario en AutomáticoAunque muchos libros de economía personal explican por encima la idea de pagarse a uno mismo primero, el bestseller de David Bach del 2003 “El millonario automático” está dedicado en exclusiva a este tema. El libro es una guía paso a paso de cómo desarrollar el hábito de ahorrar y hacerlo automático. Si te gustaría tener más ideas de cómo hacer funcionar esto en tu vida, éste es el lugar donde mirar.

Desde genxfinance.com leímos este interesante artículo, del cual ponemos aquí, traducidos, sus puntos más importantes.

DineroCualquiera puede convertirse en millonario, siguiendo estos simples pasos

Convertirse en millonario no es tan dificil, existen muchas maneras de alcanzar esta meta. Algunos lo hacen a través de los bienes raices, otros empiezan sus propios negocios, mientras otros simplemente tienen suerte y ganan un premio de la lotería. Lo importante es que no necesitas tener una tremenda cantidad de dinero para comenzar ni tampoco un salario exhorbitante para hacerlo, siguiendo estos 5 simples consejos:

1. Gana Dinero

Claramente, mientras más dinero ganas, más rápido puedes alcanzar la meta, pero esto no quiere decir que un empleo o un salario promedio no te puedan convertir en millonario. Otro consejo: cásate! lograrás tener un ingreso doble y tus gastos no aumentan en la misma proporción. Si tienes un salario bajo el promedio, no te desanimes, también puedes lograrlo, sólo tomará más tiempo.

2. Vive dentro de lo que puedes

No tiene mucho sentido si percibes un salario y lo gastas por completo o gastas más de lo que tienes!, no necesitas vivir sin darte nunca un lujo, pero si vivir razonablemente. Comienza comprando una casa que puedas pagar cómodamente y un vehículo que se ajuste a tu estilo de vida sin apretar tu presupuesto.

3. Ahorra.

Esto no es ciencia complicada, pero si tienes un ingreso razonable y vives dentro de lo que puedes, probablemente tengas algo de dinero para ahorrar. Págate a ti mismo primero, com si fuera una cuenta que tienes que pagar todos lo meses, la más importante, después vienen todos los otros gastos. Si no ahorras, toda tu riqueza viene de tus bienes materiales solamente.

4. Invierte Inteligentemente

Ahora que has logrado ahorrar, necesitas invertir inteligentemente ese dinero. Dejarlo bajo el colchón no te ayudará a alcanzar tus metas más rápidamente, y no necesitas ser un experto en finanzas o en la bolsa para invertir sabiamente, a veces es tan simple como pillar una oportunidad: comprar barato y vender caro.

Pero nunca pongas todos tus huevos en la misma canasta, diversifica tus inversiones! así tendrás un menor riesgo ante los vaivenes de la economía tan famosos este último tiempo con la crisis financiera.

5. Atente a tu Plan

Si has logrado llevar a cabo los pasos anteriores, sólo debes continuar haciéndolo y atenerte a tu plan. Busca aumentar tus ingresos, como ahorrar más y como invertir más y el proceso será más rapido.

Suenan como consejos simples, pero en la simplicidad está la belleza y el éxito, y estos son consejos que todos podemos seguir.

Recuerda:

1. Gana Dinero
2. Vive dentro de lo que puedes
3. Ahorra
4. Invierte Inteligentemente
5. Repite el proceso

El autor del best seller “Padre rico, padre pobre” es hijo de un director de escuela que lo formó en la austeridad y el esfuerzo, pero tuvo también un papá “postizo” mucho menos educado que, sin embargo, supo enseñarle cómo ganar dinero

Robert Kiyosaki en sus oficinas, junto a su exitoso libro y a "Cashflow", el juego que diseñó

Robert Kiyosaki: receta para ser millonario
El autor del best seller “Padre rico, padre pobre” es hijo de un director de escuela que lo formó en la austeridad y el esfuerzo, pero tuvo también un papá “postizo” mucho menos educado que, sin embargo, supo enseñarle cómo ganar dinero.

Fuente: lanacion.com.ar

NUEVA YORK.- La entrevista con Robert Kiyosaki –autor del best seller internacional Padre rico, padre pobre (Aguilar)– debe interrumpirse en la mitad de una respuesta.

Tengo a Donald Trump en mi celular –explica, afligido–. Ya somos amigos, pero no tengo aún tanta confianza como para pedirle que me llame después; me disculpas, ¿no?

La honestidad de Kiyosaki tiene algo de conmovedora. Aún cuando sabe que las cosas que dice pueden chocar (“hay que pagarse primero a uno y después a sus empleados“, “estudia, trabaja y ahorra es un mal consejo” “hay que pagar los impuestos a último momento“, “soy millonario y tengo una mujer bellísima, ¿qué más puedo pedir?“), al menos está claro que no inventa ninguna pose seudoespiritual. Para él, la felicidad está en lo material, y su receta podrá no ser para todos, pero quien quiera ser rico cueste lo que cueste posiblemente haga bien en escucharlo. Después de todo, es lo que millones de personas en todo el mundo están haciendo a partir de sus libros, conferencias, cursos y videos.

Robert Kiyosaki nació en Hawai, en una familia de origen japonés que emigró a EE.UU. Su padre biológico, un hombre altamente educado que luego de completar su doctorado, llegó a ser director de escuelas de Hawai y le dio siempre los consejos tradicionales para la vida. Básicamente. “Ve a la escuela y esfuérzate, trabaja duro y ahorra.

Pero según Kiyosaki esto no es lo que los padres ricos enseñan a sus hijos –y él lo sabe porque tuvo la suerte de tener, además, un segundo padre que le enseñó lo contrario.

Este padre postizo, en realidad el papá de un amigo de la escuela que lo tomó bajo sus alas, ni terminó la secundaria, pero lo entrenó en temas de dinero. Y mientras su “papá educado” murió pobre y amargado, su “papá rico” vivió como el millonario más poderoso de las islas, feliz y dejando una herencia importante a su familia y a distintas instituciones de caridad.

En un alto en su gira de conferencias junto al magnate de la construcción Donald Trump por distintos puntos de EE.UU. –con quien publicará un libro este fin de año– Kiyosaki dialogó con La Nacion sobre sus mensajes para los ricos del mañana.

–¿Que tiene de malo estudiar, trabajar y ahorrar?

–Que los padres ricos no enseñan a sus hijos a pensar así. No les dicen que trabajen para ganar dinero, sino que hagan que el dinero trabaje para ellos. En vez de ahorrar, hay que invertir fundando compañías, en la bolsa o bienes raíces para multiplicar el dinero. No poner todas las ganancias en una casa o un auto para uso propio, como hacen los pobres y la clase media, sino hacer que ese dinero rinda frutos, y recién con las ganancias quizá comprarse algo. Y después, en la escuela, la idea que te meten en la cabeza (lo mismo que en el trabajo) es la especialización: para ganar más dinero o recibir una promoción hace falta, dicen, ser muy bueno en algo específico. Mi papá pobre pensaba así y estaba feliz cuando consiguió su doctorado. Mi padre rico me presionó para hacer exactamente lo contrario. “Hay que saber un poquito de muchas cosas“, dijo, porque sino eventualmente serás estafado por algún lado. Por eso, por muchos años, trabajé en distintas áreas de sus compañías: fui desde obrero de la construcción hasta miembro del directorio y aprendí los problemas, las ambiciones y también el dialecto de cada esfera.

–¿Y no está mal “pagarse a uno mismo antes que al Estado o a sus empleados”, como le aconsejó su padre rico?

–No digo no pagar, pero mira esta diferencia: mi padre pobre pagaba a sus empleados, acreedores y al fisco el primero de cada mes, y luego se pagaba a sí mismo con lo que quedaba, que en general no era nada. Mi padre rico se pagaba a sí mismo ante todo. Si no tenía dinero suficiente para pagarse a él y a los demás después, igual empezaba por pagarse a sí mismo, lo usaba como motivación. Como sabía que si no les pagaba, el fisco y sus acreedores iban a venir tras él con furia, usaba el temor que eso le daba para ejercitar el cerebro. Lo obligaba a inventar nuevos negocios, a trabajar más duro, invertir en la bolsa, quedarse horas extras… Si se hubiese pagado a él mismo al final, como mi papá pobre, no habría tenido presiones, pero habría quebrado.

–¿Qué es lo más importante para triunfar en el mundo de los negocios?

–Saber de ventas y de marketing. Es la habilidad de vender –de comunicarse de manera efectiva con otros, un cliente, empleado, jefe, mujer o hijo– la base del éxito personal. Hay que saber hablar, escribir y negociar, por eso soy un entusiasta de los cursos y libros que enseñan sobre el tema, aunque sea tan fácil mirarlos despectivamente. Cierta vez, de gira por Singapur, una joven reportera me dijo que su sueño era ser autora de best-sellers como yo. Tenía la pasta: sus artículos eran duros y claros, llenos de ideas originales. Pero me dijo que ninguna editorial compraba su proyecto. Entonces yo le dije que abandonase por un tiempo el diario, se pusiese a trabajar en una agencia de publicidad y se anotase en un curso para ser buen vendedor. Quedó horrorizada. Dijo que ella nunca se rebajaría a eso, que era una escritora, una intelectual, no una vendedora de zapatos. Sin embargo, de esa manera hubiese aprendido a comunicarse con las frases cortas que captan la atención de los editores y se hubiese entrenado en relaciones públicas, una destreza fundamental. Y por la noche, o los fines de semana, podría haber trabajado en su gran novela. No lo hizo, y que yo sepa su libro nunca se publicó.

–¿El talento no basta?

–Una vez le pregunté a un grupo de alumnos quién sabía hacer una hamburguesa más rica que la de McDonald’s. Casi todos levantaron la mano. Bueno, si hacer una buena hamburguesa es un talento, ¡el mundo está lleno de gente talentosa! Pero muchas veces los talentosos son pobres y tienen problemas económicos no por lo que saben, sino por lo que no saben. Se concentran en hacer la mejor hamburguesa –o el mejor libro, como la periodista de Singapur– en vez de en vender y distribuir el producto. Mc Donald’s puede no cocinar la mejor hamburguesa, pero es insuperable en vender y distribuir la hamburguesa básica.

–¿Cómo vender bien un libro?

–Con un buen título. Cuando saqué mi primer libro, “Si quiere ser rico y feliz no vaya a la escuela“, un editor me sugirió que titulara “La economía de la educación“. Yo le respondí que con ese nombre iba a vender dos libros: uno a mi familia y uno a mi mejor amigo. ¡Y encima no les iba a poder cobrar! El título “Si quiere ser rico y feliz no vaya a la escuela” puede ser pedante y desagradable, pero yo sabía que me iba a conseguir toneladas de publicidad.

–¿Qué es lo más difícil de manejar en una compañía?

–De joven me anoté en la marina. Mi papá pobre creyó en lo que le dije: que quería aprender a volar. La realidad la sabía mi papá rico: quería aprender a liderar tropas, porque él siempre decía que lo más difícil de una compañía es manejar a la gente.

–OK, he decidido ser rico: ¿qué hago?

–Cuando era pequeño mi padre rico me dijo: “Empieza por dejar de ser un analfabeto financiero“. Así que recomiendo aprender sobre el tema. Luego, nunca nadie será realmente rico como empleado. A veces conviene mantener el trabajo que uno tiene, al menos al principio, pero ir poniendo el dinero que se gana a trabajar para nosotros. Y cuando haya que dar el gran salto, la gente inteligente es la que contrata gente más inteligente que ella para trabajar. Siempre me sorprende que se deje un 10 o 15 por ciento de propina en un restaurante aún cuando le sirvieron pésimo y en cambio no se quiera pagar un buen profesional que lo asesore.

–¿Y si sus lecciones no evitan perder?

–¿Sabes dónde perdí mucha, mucha plata? ¡En la Argentina! Con una empresa que buscaba petróleo en Córdoba, que no funcionó. Igual, me divertí, y eso es lo fundamental. La mayor parte de la gente nunca gana porque tiene miedo de perder. Eso es lo que me parece, también, tan tonto de la escuela. En el aula nos enseñan que los errores son algo malo. Y los ganadores no tienen miedo a perder. Ese es su mayor secreto. Odian perder, pero no temen perder, que es algo muy distinto. La gente que evita el fracaso también evita el éxito. Además, hay que empezar temprano. Mi papá rico decía que lo mejor es fundirse por primera vez antes de los 30 años, así uno tiene tiempo de recuperarse.

–Si tuviese que dejarnos una sola enseñanza, ¿cuál sería?

–Mi padre rico, cuando estaba en las malas, igual daba a la iglesia o a su institución de caridad favorita. Si pudiese transmitir una sola idea, sería ésa. Cuando uno está corto de dinero, o siente la necesidad de algo, lo mejor es dárselo a los demás y volverá a uno en caudales. Esto es verdad para el dinero, pero también para la amistad y el amor. Creo mucho en el principio de reciprocidad. Yo quiero dinero, así que doy dinero y el dinero vuelve a mí multiplicado. Así funciona todo. El mundo es un espejo de nosotros mismos.

–¿Volverá a la Argentina?

–¡Claro! Quiero conocer un poco más el país. Cuando fui era exclusivamente por trabajo y no la recorrí. En la Argentina no hice buenos negocios, pero es todo parte del juego y volveré con una sonrisa.

Este artículo lo encontramos en Terra.com, es la versión moderna de lo que publicamos en la entrada anterior Las Siete Reglas de la Creacion de la Riqueza, como pueden ver, estas reglas llevan siglos y no han sido alteradas, el autor David Bach sólo ha modernizado la idea, proponiendo algunas formas de automatizar (y así asegurar) el ahorro:

¿Quieres ser millonario?, Sigue reglas tan sencillas…

Cualquier persona puede hacerse rica y tener ahorros de dinero en cantidades de seis o hasta siete dígitos, si sigue reglas tan sencillas como identificar el llamado “factor café late“, de acuerdo con el libro “El Millonario Automático“.

Para conseguirlo, el autor del “bestseller” David Bach indica que solo es necesario que la persona “tome la decisión de hacer algo que la mayor parte de la gente no hace“.

Casi todo el mundo sabe que un buen plan de finanzas personales contempla reducir gastos innecesarios, evitar deudas de tarjetas de crédito, acelerar pagos de préstamos como la hipoteca, comprar sólo lo que se puede costear con lo que se tiene hoy, e incrementar ahorros e inversiones.

El problema es que decirlo suena mucho más fácil que hacerlo, pues por lo general esas metas se asocian con la necesidad de tener mucha disciplina, y tener que lidiar con presupuestos y planes rígidos que terminan casi siempre abandonándose.

El Millonario Automático” propone un método que, aunque apunta al objetivo de poner el dinero a crecer en inversiones, elimina el dolor de cabeza de vivir como contadores e incorpora la tecnología para que haga la labor pesada.

La base del método propuesto por Bach incluye aspectos como identificar el “factor café late“, pagarse a uno mismo primero, y automatizar las finanzas para que trabajen por sí mismas.

El “factor café late” alude, pero no se reduce, a esa costumbre de muchos estadounidenses de tomarse un café de lujo diario, que cuesta 3,50 dólares, y que significan 150 dólares al mes o hasta 1.260 dólares al año.

Para los hispanos puede tratarse del mismo café, pero también de las roscas de panadería, las meriendas y almuerzos fuera de casa, es decir, los gastos diarios no imprescindibles que parecen pequeños, pero que no lo son.

No lo son porque esos “factores café late” que se tragan cinco o diez dólares diarios le cuestan a los consumidores más de un millón de dólares potenciales en el largo plazo.

Si hacemos cuentas, vemos que por ejemplo, cinco dólares diarios sacados del “factor café late” y puestos a producir en inversiones con un rendimiento de 10 por ciento -promedio del mercado de acciones durante los últimos 50 años- terminan retornando poco menos de 2.000 dólares en un año, más de 11.000 en cinco, y más de 30.000 en diez años.

Estas cifras pueden crecer sorprendentemente con incrementos de pequeñas cantidades de inversiones y en el tiempo, como se aprecia en el libro.

Pagarse a uno mismo primero es otra clave. “Desafortunadamente, la mayoría de la gente gana un dólar, e inclusive antes de que ese dólar llegue siquiera a su cheque salarial, le pagan al gobierno alrededor de 27 centavos en impuestos federales“, señala Bach, sin contar lo que se extrae de impuestos en Seguro Social y Medicare.

¿Cómo pagarse a uno mismo primero? Entre otros métodos, Bach recomienda invertir en cuentas de ahorro para el retiro, que aunque muchos empleadores ofrecen numerosas personas no aprovechan, y donde el dinero depositado es deducible de impuestos.

El principio que hace el plan del Millonario Automático más sencillo y manejable para las personas es, precisamente como su nombre lo indica, que sea automático, “que no dependa de que te limites a un presupuesto o de que seas disciplinado“, indica Bach.

Automatizarse significa abrir las cuentas necesarias en función de los objetivos y hacer que las cantidades destinadas a la inversión y los pagos se descuenten automáticamente de los cheques de salario, o se transfieran de la cuenta principal, y hagan el trabajo de crecer por sí mismas.