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Todo lo que creamos comienza con un pensamiento, o una idea. En general somos inconscientes de nuestras propias creaciones, pero si queremos avanzar en la dirección correcta, es necesario definir qué es lo queremos y en qué dirección queremos avanzar. En otras palabras tendremos que definir nuestra Visión al respecto.
La Visión Personal de un individuo responde a las preguntas esenciales de ¿Quién soy yo?, ¿Qué es lo que quiero?, ¿Hacia donde me dirijo? Responder a estas preguntas constituye una clave y un desafío muy importante para cualquier ser humano que quiera ver realizados sus sueños. Sin embargo, porque vivimos en una realidad que nos lleva a reaccionar a lo que nos sucede, más que a elegir lo que queremos para nuestras vidas, la mayoría de las personas no saben lo que quieren.
¿Por qué es importante formular una Visión?
Una visión es importante, porque en el proceso de formularla y explorar nuestros propósitos y valores esenciales, nos reconocemos a nosotros mismos.
Porque al identificar y visualizar nuestra Visión, ésta actuará como la estrella, brújula o mapa, que nos guiará en la manifestación de esta Visión en la realidad.
Lo anteriormente planteado, también es válido para quien quiere ser millonario. La persona que persigue este objetivo tendrá que definir que es ser millonario para él o ella, por qué valora ser millonario(a), qué propósitos cumplirá siéndolo, cómo se ve a sí mismo(a) siendo millonario(a), y cómo se siente siéndolo.
Igualmente si el objetivo es la conseguir la Libertad Financiera, entonces esa persona tendrá que definir qué es la Libertad Financiera para él o ella; y al igual que en el caso anterior, porque valora tener Libertad Financiera, qué propósito cumple, como se ve y cómo se siente al tener esta Libertad.
Si es Estabilidad Económica lo que se busca, entonces la persona que busca esta estabilidad tendrá que definirse en esos términos.
Recomiendo la lectura del libro Ken Blanchard autor del libro “¡A todo Vapor!” para quien quiera profundizar en este tema. En su libro desarrolla un método para liberar el poder de la visión en la empresa, y en la vida de una persona.
Este Autor define la Visión como “Saber quién es uno, hacia dónde se dirige y que es lo que va a guiar el viaje”. Afirma que la Visión cumple su propósito cuando:
- Nos ayuda a entender realmente cuál es nuestro “negocio”.
- Nos provee de pautas que nos ayudan a tomar decisiones a diario.
- Nos ofrecernos una imagen de futuro qué realmente podemos visualizar.
- Es perdurable, permanece en el tiempo, y a la vez es flexible, cuando requiere de los ajustes necesarios que demandan los cambios a los que estamos expuestos.
- Nos inspira a ser mejor excelente en lo que hacemos.
- Nos inspira a alcanzar lo que queremos alcanzar.
Por lo tanto, el primer paso para desarrollar la Visión de Ser Millonario, es Definir ¿Qué es Ser Millonario? para usted, ¿Cuántos millones U$$$$$ aspira tener? ¿Qué propósitos cumple en su vida ser Millonario? ¿Qué estilo de vida desea tener? ¿Qué aportes hará a la sociedad siendo millonario?, ¿Qué es lo que valora de ser millonario y Por qué?,etc. Este tipo de preguntas le ayudarán a formular su Visión, y luego a dar los pasos necesarios, o a generar el plan que le permitirá plasmar esta Visión en su realidad.
¡Gracias!

Robert Kiyosaki en sus oficinas, junto a su exitoso libro y a "Cashflow", el juego que diseñó
Robert Kiyosaki: receta para ser millonario
El autor del best seller “Padre rico, padre pobre” es hijo de un director de escuela que lo formó en la austeridad y el esfuerzo, pero tuvo también un papá “postizo” mucho menos educado que, sin embargo, supo enseñarle cómo ganar dinero.
Fuente: lanacion.com.ar
NUEVA YORK.- La entrevista con Robert Kiyosaki –autor del best seller internacional Padre rico, padre pobre (Aguilar)– debe interrumpirse en la mitad de una respuesta.
“Tengo a Donald Trump en mi celular –explica, afligido–. Ya somos amigos, pero no tengo aún tanta confianza como para pedirle que me llame después; me disculpas, ¿no?“
La honestidad de Kiyosaki tiene algo de conmovedora. Aún cuando sabe que las cosas que dice pueden chocar (“hay que pagarse primero a uno y después a sus empleados“, “estudia, trabaja y ahorra es un mal consejo” “hay que pagar los impuestos a último momento“, “soy millonario y tengo una mujer bellísima, ¿qué más puedo pedir?“), al menos está claro que no inventa ninguna pose seudoespiritual. Para él, la felicidad está en lo material, y su receta podrá no ser para todos, pero quien quiera ser rico cueste lo que cueste posiblemente haga bien en escucharlo. Después de todo, es lo que millones de personas en todo el mundo están haciendo a partir de sus libros, conferencias, cursos y videos.
Robert Kiyosaki nació en Hawai, en una familia de origen japonés que emigró a EE.UU. Su padre biológico, un hombre altamente educado que luego de completar su doctorado, llegó a ser director de escuelas de Hawai y le dio siempre los consejos tradicionales para la vida. Básicamente. “Ve a la escuela y esfuérzate, trabaja duro y ahorra.“
Pero según Kiyosaki esto no es lo que los padres ricos enseñan a sus hijos –y él lo sabe porque tuvo la suerte de tener, además, un segundo padre que le enseñó lo contrario.
Este padre postizo, en realidad el papá de un amigo de la escuela que lo tomó bajo sus alas, ni terminó la secundaria, pero lo entrenó en temas de dinero. Y mientras su “papá educado” murió pobre y amargado, su “papá rico” vivió como el millonario más poderoso de las islas, feliz y dejando una herencia importante a su familia y a distintas instituciones de caridad.
En un alto en su gira de conferencias junto al magnate de la construcción Donald Trump por distintos puntos de EE.UU. –con quien publicará un libro este fin de año– Kiyosaki dialogó con La Nacion sobre sus mensajes para los ricos del mañana.
–¿Que tiene de malo estudiar, trabajar y ahorrar?
–Que los padres ricos no enseñan a sus hijos a pensar así. No les dicen que trabajen para ganar dinero, sino que hagan que el dinero trabaje para ellos. En vez de ahorrar, hay que invertir fundando compañías, en la bolsa o bienes raíces para multiplicar el dinero. No poner todas las ganancias en una casa o un auto para uso propio, como hacen los pobres y la clase media, sino hacer que ese dinero rinda frutos, y recién con las ganancias quizá comprarse algo. Y después, en la escuela, la idea que te meten en la cabeza (lo mismo que en el trabajo) es la especialización: para ganar más dinero o recibir una promoción hace falta, dicen, ser muy bueno en algo específico. Mi papá pobre pensaba así y estaba feliz cuando consiguió su doctorado. Mi padre rico me presionó para hacer exactamente lo contrario. “Hay que saber un poquito de muchas cosas“, dijo, porque sino eventualmente serás estafado por algún lado. Por eso, por muchos años, trabajé en distintas áreas de sus compañías: fui desde obrero de la construcción hasta miembro del directorio y aprendí los problemas, las ambiciones y también el dialecto de cada esfera.
–¿Y no está mal “pagarse a uno mismo antes que al Estado o a sus empleados”, como le aconsejó su padre rico?
–No digo no pagar, pero mira esta diferencia: mi padre pobre pagaba a sus empleados, acreedores y al fisco el primero de cada mes, y luego se pagaba a sí mismo con lo que quedaba, que en general no era nada. Mi padre rico se pagaba a sí mismo ante todo. Si no tenía dinero suficiente para pagarse a él y a los demás después, igual empezaba por pagarse a sí mismo, lo usaba como motivación. Como sabía que si no les pagaba, el fisco y sus acreedores iban a venir tras él con furia, usaba el temor que eso le daba para ejercitar el cerebro. Lo obligaba a inventar nuevos negocios, a trabajar más duro, invertir en la bolsa, quedarse horas extras… Si se hubiese pagado a él mismo al final, como mi papá pobre, no habría tenido presiones, pero habría quebrado.
–¿Qué es lo más importante para triunfar en el mundo de los negocios?
–Saber de ventas y de marketing. Es la habilidad de vender –de comunicarse de manera efectiva con otros, un cliente, empleado, jefe, mujer o hijo– la base del éxito personal. Hay que saber hablar, escribir y negociar, por eso soy un entusiasta de los cursos y libros que enseñan sobre el tema, aunque sea tan fácil mirarlos despectivamente. Cierta vez, de gira por Singapur, una joven reportera me dijo que su sueño era ser autora de best-sellers como yo. Tenía la pasta: sus artículos eran duros y claros, llenos de ideas originales. Pero me dijo que ninguna editorial compraba su proyecto. Entonces yo le dije que abandonase por un tiempo el diario, se pusiese a trabajar en una agencia de publicidad y se anotase en un curso para ser buen vendedor. Quedó horrorizada. Dijo que ella nunca se rebajaría a eso, que era una escritora, una intelectual, no una vendedora de zapatos. Sin embargo, de esa manera hubiese aprendido a comunicarse con las frases cortas que captan la atención de los editores y se hubiese entrenado en relaciones públicas, una destreza fundamental. Y por la noche, o los fines de semana, podría haber trabajado en su gran novela. No lo hizo, y que yo sepa su libro nunca se publicó.
–¿El talento no basta?
–Una vez le pregunté a un grupo de alumnos quién sabía hacer una hamburguesa más rica que la de McDonald’s. Casi todos levantaron la mano. Bueno, si hacer una buena hamburguesa es un talento, ¡el mundo está lleno de gente talentosa! Pero muchas veces los talentosos son pobres y tienen problemas económicos no por lo que saben, sino por lo que no saben. Se concentran en hacer la mejor hamburguesa –o el mejor libro, como la periodista de Singapur– en vez de en vender y distribuir el producto. Mc Donald’s puede no cocinar la mejor hamburguesa, pero es insuperable en vender y distribuir la hamburguesa básica.
–¿Cómo vender bien un libro?
–Con un buen título. Cuando saqué mi primer libro, “Si quiere ser rico y feliz no vaya a la escuela“, un editor me sugirió que titulara “La economía de la educación“. Yo le respondí que con ese nombre iba a vender dos libros: uno a mi familia y uno a mi mejor amigo. ¡Y encima no les iba a poder cobrar! El título “Si quiere ser rico y feliz no vaya a la escuela” puede ser pedante y desagradable, pero yo sabía que me iba a conseguir toneladas de publicidad.
–¿Qué es lo más difícil de manejar en una compañía?
–De joven me anoté en la marina. Mi papá pobre creyó en lo que le dije: que quería aprender a volar. La realidad la sabía mi papá rico: quería aprender a liderar tropas, porque él siempre decía que lo más difícil de una compañía es manejar a la gente.
–OK, he decidido ser rico: ¿qué hago?
–Cuando era pequeño mi padre rico me dijo: “Empieza por dejar de ser un analfabeto financiero“. Así que recomiendo aprender sobre el tema. Luego, nunca nadie será realmente rico como empleado. A veces conviene mantener el trabajo que uno tiene, al menos al principio, pero ir poniendo el dinero que se gana a trabajar para nosotros. Y cuando haya que dar el gran salto, la gente inteligente es la que contrata gente más inteligente que ella para trabajar. Siempre me sorprende que se deje un 10 o 15 por ciento de propina en un restaurante aún cuando le sirvieron pésimo y en cambio no se quiera pagar un buen profesional que lo asesore.
–¿Y si sus lecciones no evitan perder?
–¿Sabes dónde perdí mucha, mucha plata? ¡En la Argentina! Con una empresa que buscaba petróleo en Córdoba, que no funcionó. Igual, me divertí, y eso es lo fundamental. La mayor parte de la gente nunca gana porque tiene miedo de perder. Eso es lo que me parece, también, tan tonto de la escuela. En el aula nos enseñan que los errores son algo malo. Y los ganadores no tienen miedo a perder. Ese es su mayor secreto. Odian perder, pero no temen perder, que es algo muy distinto. La gente que evita el fracaso también evita el éxito. Además, hay que empezar temprano. Mi papá rico decía que lo mejor es fundirse por primera vez antes de los 30 años, así uno tiene tiempo de recuperarse.
–Si tuviese que dejarnos una sola enseñanza, ¿cuál sería?
–Mi padre rico, cuando estaba en las malas, igual daba a la iglesia o a su institución de caridad favorita. Si pudiese transmitir una sola idea, sería ésa. Cuando uno está corto de dinero, o siente la necesidad de algo, lo mejor es dárselo a los demás y volverá a uno en caudales. Esto es verdad para el dinero, pero también para la amistad y el amor. Creo mucho en el principio de reciprocidad. Yo quiero dinero, así que doy dinero y el dinero vuelve a mí multiplicado. Así funciona todo. El mundo es un espejo de nosotros mismos.
–¿Volverá a la Argentina?
–¡Claro! Quiero conocer un poco más el país. Cuando fui era exclusivamente por trabajo y no la recorrí. En la Argentina no hice buenos negocios, pero es todo parte del juego y volveré con una sonrisa.
Fuente: Infobae.com
Robert Kiyosaki tuvo un padre universitario lleno de deudas, y otro sin formación profesional que se hizo multimillonario. En el siguiente artículo encontrarás algunos consejos para iniciar el camino del dinero y convertirte en millonario.
Para este autor de origen japonés y nacido en Hawai (EEUU), para ser rico, además de tener conocimientos básicos de cómo funciona el dinero, uno debe querer serlo.
“Todos tomamos decisiones, y la mayoría de la gente decide pertenecer a la clase media o baja porque se sienten cómodos” y porque no desean tomar riesgos, explica Kiyosaki.
El autor se crió en una familia de clase media-baja, y fue al asistir a una escuela de niños de padres adinerados -gracias a que su casa estaba en el límite de un distrito escolar de clases pudientes-, y el contacto que tuvo con ellos, cuando se percató de que quería ser rico de mayor.
“Cuando fui a la escuela de ricos me pregunté: ¿Por qué no puedo ser yo así?“, afirmó el ahora millonario.
La historia del libro cuenta que el joven Robert tuvo dos padres. El suyo era un funcionario de gobierno, con buenos ingresos y mucha educación. Su segundo padre era el de su amigo Mike, cuya formación era sólo de escuela secundaria, pero era multimillonario gracias a su inteligencia con el manejo del dinero. Así, su padre universitario era “el pobre“, mientras el otro era “el rico“.
Fue entonces cuando nació su deseo de tener dinero, pero reconoce que querer ser rico es una decisión personal, y añade que “hay mucha gente que está muy contenta sin tener nada” y mucha gente que no puede tomar los riesgos necesarios.
En 1994, a la edad de 47 años, vendió todas sus empresas y se retiró, aunque su jubilación es relativa, ya que este empresario con afán por dinero empezó a escribir libros y ahora tiene un nuevo imperio con su serie de libros “Padre rico“, que comenzó con “Padre rico padre pobre” y que ya incluye diez títulos.
Para este empresario y escritor aficionado, detrás de sus libros existe su deseo de que los lectores entiendan que son ellos los que deben preocuparse de su bienestar.
Algunos consejos del libro
- Hay una gran diferencia entre ahorrar e invertir. La gente que ahorra guarda dinero, pero el paso necesario es pensar en que esos fondos deben multiplicarse.
- Los ricos piensan siempre en invertir, y los lujos se los dan con las ganancias. La clase media piensa primero en gastar lo que obtiene para parecer rico.
- La educación financiera debería comenzar en la escuela, para que los chicos aprendan desde temprana edad el concepto de invertir.
- Para ser rico hay que ponerse el objetivo de lograrlo y planificar las mejores alternativas. Es recomendable leer mucho sobre información financiera y buscar el sector donde uno se sienta más cómodo: bienes raíces, un comercio, acciones, etc.
- Los ricos hablan de dinero en la mesa con sus hijos y van transmitiendo sus conocimientos. Hablar de dinero no es cosa de gente grande, los chicos deben involucrarse. Enseñarle a los hijos que en vez de la alcancía (el ahorro) deben pensar en cómo se hace crecer el dinero (inversión).
Kiyosaki asegura que a este paso, la diferencia entre los que tienen dinero y los que no lo tienen aumentará a un nivel que podría causar tensiones sociales importantes, sobre todo porque la pobreza en el país más rico del mundo aumenta.
Por lo tanto, dijo, cada uno debe responsabilizarse de su futuro, no es una opción, será una necesidad.
Este artículo lo encontramos en Terra.com, es la versión moderna de lo que publicamos en la entrada anterior Las Siete Reglas de la Creacion de la Riqueza, como pueden ver, estas reglas llevan siglos y no han sido alteradas, el autor David Bach sólo ha modernizado la idea, proponiendo algunas formas de automatizar (y así asegurar) el ahorro:
¿Quieres ser millonario?, Sigue reglas tan sencillas…
Cualquier persona puede hacerse rica y tener ahorros de dinero en cantidades de seis o hasta siete dígitos, si sigue reglas tan sencillas como identificar el llamado “factor café late“, de acuerdo con el libro “El Millonario Automático“.
Para conseguirlo, el autor del “bestseller” David Bach indica que solo es necesario que la persona “tome la decisión de hacer algo que la mayor parte de la gente no hace“.
Casi todo el mundo sabe que un buen plan de finanzas personales contempla reducir gastos innecesarios, evitar deudas de tarjetas de crédito, acelerar pagos de préstamos como la hipoteca, comprar sólo lo que se puede costear con lo que se tiene hoy, e incrementar ahorros e inversiones.
El problema es que decirlo suena mucho más fácil que hacerlo, pues por lo general esas metas se asocian con la necesidad de tener mucha disciplina, y tener que lidiar con presupuestos y planes rígidos que terminan casi siempre abandonándose.
“El Millonario Automático” propone un método que, aunque apunta al objetivo de poner el dinero a crecer en inversiones, elimina el dolor de cabeza de vivir como contadores e incorpora la tecnología para que haga la labor pesada.
La base del método propuesto por Bach incluye aspectos como identificar el “factor café late“, pagarse a uno mismo primero, y automatizar las finanzas para que trabajen por sí mismas.
El “factor café late” alude, pero no se reduce, a esa costumbre de muchos estadounidenses de tomarse un café de lujo diario, que cuesta 3,50 dólares, y que significan 150 dólares al mes o hasta 1.260 dólares al año.
Para los hispanos puede tratarse del mismo café, pero también de las roscas de panadería, las meriendas y almuerzos fuera de casa, es decir, los gastos diarios no imprescindibles que parecen pequeños, pero que no lo son.
No lo son porque esos “factores café late” que se tragan cinco o diez dólares diarios le cuestan a los consumidores más de un millón de dólares potenciales en el largo plazo.
Si hacemos cuentas, vemos que por ejemplo, cinco dólares diarios sacados del “factor café late” y puestos a producir en inversiones con un rendimiento de 10 por ciento -promedio del mercado de acciones durante los últimos 50 años- terminan retornando poco menos de 2.000 dólares en un año, más de 11.000 en cinco, y más de 30.000 en diez años.
Estas cifras pueden crecer sorprendentemente con incrementos de pequeñas cantidades de inversiones y en el tiempo, como se aprecia en el libro.
Pagarse a uno mismo primero es otra clave. “Desafortunadamente, la mayoría de la gente gana un dólar, e inclusive antes de que ese dólar llegue siquiera a su cheque salarial, le pagan al gobierno alrededor de 27 centavos en impuestos federales“, señala Bach, sin contar lo que se extrae de impuestos en Seguro Social y Medicare.
¿Cómo pagarse a uno mismo primero? Entre otros métodos, Bach recomienda invertir en cuentas de ahorro para el retiro, que aunque muchos empleadores ofrecen numerosas personas no aprovechan, y donde el dinero depositado es deducible de impuestos.
El principio que hace el plan del Millonario Automático más sencillo y manejable para las personas es, precisamente como su nombre lo indica, que sea automático, “que no dependa de que te limites a un presupuesto o de que seas disciplinado“, indica Bach.
Automatizarse significa abrir las cuentas necesarias en función de los objetivos y hacer que las cantidades destinadas a la inversión y los pagos se descuenten automáticamente de los cheques de salario, o se transfieran de la cuenta principal, y hagan el trabajo de crecer por sí mismas.
En una entrada anterior hablamos sobre los objetivos del sitio, si planeas convertirte en multimillonario dijimos que quizás este sitio no sea el adecuado y debas buscar en otro lugar ya que para eso necesitas una gran idea y llevarla a cabo, si ese es el camino que deseas seguir, aún así ponemos a tu disposición esta lista de 40 millonarios jóvenes, que antes de los 30 ya han logrado conseguir por lo menos 1 millón de dólares (y hasta 700!!!) desarrollando sus grandes ideas de negocios en Internet, ponemos también los sitios que han creado, para que de esta manera puedas investigar sus historias, desarrollar tu propio negocio y quizás convertirte en el próximo en la lista.
La lista es gentileza del sitio retireat21.com.
| Imagen | Ranking | Nombre | sitio Web | Edad | Fortuna Personal |
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1 | Mark Zuckerberg | 23 | $700 MIllion | |
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2 | Andrew Gower | Runescape | 28 | $650 MIllion |
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3 | Chad Hurley | Youtube | 30 | $300 MIllion |
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4 | Blake Ross and David Hyatt | Mozilla | 22 | $120 MIllion |
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5 | Andrew Michael | Fast Hosts | 29 | $110 MIllion |
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6 | Angelo Sotira | Deviant ART | 26 | $75 MIllion |
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7 | John Vechey | PopCap Games | 28 | $60 MIllion |
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8 | Alexander Levin | Image Shack | 23 | $56 MIllion |
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9 | Jake Nickell | Threadless | 28 | $50 MIllion |
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10 | Greg Tseng and Johann Schleier-Smith | Tagged | 28 | $45 MIllion |
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11 | Sean Belnick | Biz Chair | 20 | $42 MIllion |
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12 | Matt Mullenweg | WordPress | 23 | $40 MIllion |
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13 | Kevin Rose | Digg | 30 | $31 MIllion |
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14 | Aodhan Cullen | Stat Counter | 24 | $25 MIllion |
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15 | Markus Frind | Plenty Of Fish | 29 | $23 MIllion |
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16 | Robert Small | MiniClips | 24 | $23 MIllion |
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17 | Ryan Block | Engadget | 25 | $20 MIllion |
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18 | Matt Mickiewicz | Sitepoint | 24 | $18 MIllion |
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19 | Tom Fulp | Newgrounds | 29 | $15 MIllion |
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20 | Rishi Kacker and Matt Pauker | Voltage | 24 | $12 MIllion |
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21 | Catherine and David Cook | My Year Book | 17 & 19 | $10 MIllion |
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22 | Fredrik Neij | The Pirate Bay | 28 | $10 MIllion |
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23 | DAVID LEVICH | Iced Out Gear | 25 | $10 MIllion |
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24 | Jeremy Stoppelman and Russel Simmons | Yelp | 30 and 29 | $10 MIllion |
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25 | David Hauser & Siamak Taghaddos | GotvMail | 24 | $8 MIllion |
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26 | Rand Fishkin | SEOmoz | 29 | $6.5 MIllion |
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27 | Jermaine Griggs | Hear and Play | 23 | $5 MIllion |
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28 | Jay Westerdal | Domain Tools | 29 | $5 MIllion |
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29 | Ashley Qualls | What Ever Life | 17 | $4 MIllion |
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30 | Ben Way | Rain Makers | 27 | $4 MIllion |
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31 | Pete Cashmore | Mashable | 30 | $3.8 MIllion |
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32 | Seth Sternberg, Sandy Jen, and Elaine Wherry | Meebo | 30, 29 and 27 | $3.5 MIllion |
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33 | Cameron Johnson | Millionaires Secrets | 22 | $3.2 MIllion |
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34 | Rob Benwell | Blogging to the Bank | 23 | $3 MIllion |
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35 | Alex Tew | Million Dollar Homepage | 22 | $3 MIllion |
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36 | Mario Lavandeira | Perez Hilton | 29 | $3 MIllion |
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37 | Lauris Liberts | Frype | 25 | $2 MIllion |
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38 | Neil Patel | ACS | 22 | $1.8 MIllion |
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39 | Zhang Rui | Mosh | 28 | $1.1 MIllion |
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40 | Matt Wegrzyn | Bodis | 19 | $1 MIllion |
El siguiente es sólo un ejercicio financiero, para ver teóricamente cuánto nos podríamos demorar en obtener el primer millón de dólares, partiendo de un capital inicial y a distintas tasas de inversión (la que suponemos constante).
Si bien este es un ejercicio teórico, la tasa de interés que hemos utilizado (entre un 5% y un 10%) son unas que perfectamente podríamos encontrar en el mercado.
Los resultados: por ejemplo si partimos con un Capital Inicial de US$5.000 dólares y reinvirtiéramos las ganancias constantemente obteniendo un 10% de rentabilidad anual, nos demoraríamos 56 años en llegar a tener US$1.000.000. ¿Qué pasa si tenemos más capital inicial o encontramos mejores tasas para invertir nuestro dinero? bueno, obviamente llegamos antes a la meta, ¿Qué pasa si a medida que pasan los años vamos agregando nuevo capital? también llegamos antes. Por ejemplo, si ahorramos durante 10 años US$5.000 y los invertimos a un 7,5% y desde el año 11 en adelante sólo reinvertimos las ganancias, nos demoraríamos 46 años en llegar al US$1 Millón.
Aunque el ejercicio es teórico, nos demuestra que todos podríamos llegar en una vida a tener un patrimonio de US$1 Millón, sólo hay que ordenado, perseverante, y sí, tener algo de suerte, porque fuertes gastos imprevistos como una recesión, enfermedades, cesantías, etc, podrían echar por la borda los planes financieros, pero por lo menos estarás en una mejor posición para enfrentarlos.
Aquí está la tabla con los resultados, C= Capital inicial, i= tasa de interés, N= años.
| N | C=$5.000, i=10% | C= $10.000, i=8.5%/strong> | C= $20.000, i=7.5% | C= $50.000, i=5% |
| 1 | $ 5.500 | $ 10.850 | $ 21.500 | $ 52.500 |
| 2 | $ 6.050 | $ 11.772 | $ 23.113 | $ 55.125 |
| 3 | $ 6.655 | $ 12.773 | $ 24.846 | $ 57.881 |
| 4 | $ 7.321 | $ 13.859 | $ 26.709 | $ 60.775 |
| 5 | $ 8.053 | $ 15.037 | $ 28.713 | $ 63.814 |
| 6 | $ 8.858 | $ 16.315 | $ 30.866 | $ 67.005 |
| 7 | $ 9.744 | $ 17.701 | $ 33.181 | $ 70.355 |
| 8 | $ 10.718 | $ 19.206 | $ 35.670 | $ 73.873 |
| 9 | $ 11.790 | $ 20.839 | $ 38.345 | $ 77.566 |
| 10 | $ 12.969 | $ 22.610 | $ 41.221 | $ 81.445 |
| 11 | $ 14.266 | $ 24.532 | $ 44.312 | $ 85.517 |
| 12 | $ 15.692 | $ 26.617 | $ 47.636 | $ 89.793 |
| 13 | $ 17.261 | $ 28.879 | $ 51.208 | $ 94.282 |
| 14 | $ 18.987 | $ 31.334 | $ 55.049 | $ 98.997 |
| 15 | $ 20.886 | $ 33.997 | $ 59.178 | $ 103.946 |
| 16 | $ 22.975 | $ 36.887 | $ 63.616 | $ 109.144 |
| 17 | $ 25.272 | $ 40.023 | $ 68.387 | $ 114.601 |
| 18 | $ 27.800 | $ 43.425 | $ 73.516 | $ 120.331 |
| 19 | $ 30.580 | $ 47.116 | $ 79.030 | $ 126.348 |
| 20 | $ 33.637 | $ 51.120 | $ 84.957 | $ 132.665 |
| 21 | $ 37.001 | $ 55.466 | $ 91.329 | $ 139.298 |
| 22 | $ 40.701 | $ 60.180 | $ 98.178 | $ 146.263 |
| 23 | $ 44.772 | $ 65.296 | $ 105.542 | $ 153.576 |
| 24 | $ 49.249 | $ 70.846 | $ 113.457 | $ 161.255 |
| 25 | $ 54.174 | $ 76.868 | $ 121.967 | $ 169.318 |
| 26 | $ 59.591 | $ 83.401 | $ 131.114 | $ 177.784 |
| 27 | $ 65.550 | $ 90.490 | $ 140.948 | $ 186.673 |
| 28 | $ 72.105 | $ 98.182 | $ 151.519 | $ 196.006 |
| 29 | $ 79.315 | $ 106.528 | $ 162.883 | $ 205.807 |
| 30 | $ 87.247 | $ 115.583 | $ 175.099 | $ 216.097 |
| 31 | $ 95.972 | $ 125.407 | $ 188.232 | $ 226.902 |
| 32 | $ 105.569 | $ 136.067 | $ 202.349 | $ 238.247 |
| 33 | $ 116.126 | $ 147.632 | $ 217.525 | $ 250.159 |
| 34 | $ 127.738 | $ 160.181 | $ 233.839 | $ 262.667 |
| 35 | $ 140.512 | $ 173.796 | $ 251.377 | $ 275.801 |
| 36 | $ 154.563 | $ 188.569 | $ 270.231 | $ 289.591 |
| 37 | $ 170.020 | $ 204.597 | $ 290.498 | $ 304.070 |
| 38 | $ 187.022 | $ 221.988 | $ 312.285 | $ 319.274 |
| 39 | $ 205.724 | $ 240.857 | $ 335.707 | $ 335.238 |
| 40 | $ 226.296 | $ 261.330 | $ 360.885 | $ 351.999 |
| 41 | $ 248.926 | $ 283.543 | $ 387.951 | $ 369.599 |
| 42 | $ 273.818 | $ 307.644 | $ 417.047 | $ 388.079 |
| 43 | $ 301.200 | $ 333.794 | $ 448.326 | $ 407.483 |
| 44 | $ 331.320 | $ 362.167 | $ 481.950 | $ 427.858 |
| 45 | $ 364.452 | $ 392.951 | $ 518.097 | $ 449.250 |
| 46 | $ 400.898 | $ 426.352 | $ 556.954 | $ 471.713 |
| 47 | $ 440.987 | $ 462.592 | $ 598.726 | $ 495.299 |
| 48 | $ 485.086 | $ 501.912 | $ 643.630 | $ 520.063 |
| 49 | $ 533.595 | $ 544.574 | $ 691.902 | $ 546.067 |
| 50 | $ 586.954 | $ 590.863 | $ 743.795 | $ 573.370 |
| 51 | $ 645.650 | $ 641.087 | $ 799.580 | $ 602.038 |
| 52 | $ 710.215 | $ 695.579 | $ 859.548 | $ 632.140 |
| 53 | $ 781.236 | $ 754.703 | $ 924.014 | $ 663.747 |
| 54 | $ 859.360 | $ 818.853 | $ 993.315 | $ 696.935 |
| 55 | $ 945.296 | $ 888.455 | $ 1.067.814 | $ 731.782 |
| 56 | $ 1.039.825 | $ 963.974 | $ 768.371 | |
| 57 | $ 1.045.912 | $ 806,789 | ||
| 58 | $ 847,129 | |||
| 59 | $ 889,485 | |||
| 60 | $ 933,959 | |||
| 61 | $ 980,657 | |||
| 62 | $ 1,029,690 |

Paradigma del Millonario
Solemos usar paradigmas para interpretar nuestro mundo.
Un paradigma es el término que se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción.
Desde muy pequeños en nuestra vida heredamos visiones y conceptos, que en muchos casos vamos adoptando como propios sin mayor análisis. En otros casos, conscientemente los analizamos, los hacemos propios y vamos construyendo nuestro conjunto de valores que nos guían en nuestras decisiones, y así vamos forjando nuestra manera de vivir y relacionarnos en el mundo. De este modo configuramos nuestros paradigmas personales y colectivos.
Nada de malo hay en sostener paradigmas útiles y beneficiosos, que nos permiten crecer y desarrollarnos.
Sin embargo hay algunos paradigmas que no sólo son inútiles, sino que además tienden a confundirnos. Ese tipo de paradigmas bien vale la pena analizarlos y desecharlos, cuando concluimos que nos estancan e incluso nos pueden llegar a dañar.
En esa categoría de paradigmas inútiles y perniciosos, existen varios sobre la riqueza que nos empobrecen como seres humanos en lo individual y también en lo colectivo.
Es común la afirmación de que la disponibilidad de los bienes es escasa y limitada, y que a partir de ella se generan una serie de pensamientos que no son ciertos, y que colectivamente se asumen como verdades sin mayor cuestionamiento, como por ejemplo:
• si lo disponible es constante y escaso, quien lo posee en mayor medida se lo resta a quien no lo posee
• los ricos empobrecerían a los demás y son causantes de envidia
• los pobres viven en un estado de infelicidad, y su causa es el egoísmo de los ricos
• los ricos no tienen sentimientos hacia los pobres, son indiferentes y fríos en su actitud hacia la pobreza
• la riqueza envanece al ser humano
• no es bueno ser rico
• etc., etc.
El problema de estos pensamientos es que limitan la visión de las personas y los estancan en su desarrollo. Lo cierto es que la posibilidad de la prosperidad está disponible para todos y cada uno de nosotros. Esta posibilidad no es ni limitada ni escasa. Sin embargo, para que esta posibilidad se manifieste, tanto en lo individual como en lo colectivo, se debe estar consciente de que es posible educarse para crear la prosperidad, y que es necesario aplicar la voluntad para manifestarla, actuando en la dirección correcta.
En lo colectivo, un ejemplo histórico reciente se encuentra en China, donde para salir de la pobreza tomaron conciencia de que es necesario crear riqueza, terminando con la tradición de focalizarse sólo en redistribuir. Hace 30 años el líder comunista chino Deng Xiaoping declaraba que “enriquecerse es glorioso”, dando inicio a la implantación de una economía de libre mercado, inspirada en el notable progreso que habían exhibido los chinos de Hong Kong, Singapur y Taiwán, lo que ha permitido a más de un millar de millones de ciudadanos de China comunista salir de la pobreza en las últimas décadas.
En lo individual, en cada comunidad libre abundan los ejemplos de cómo personas sin educación, ni herencia, han progresado y salido de la pobreza, emprendiendo, aplicando su tesón, voluntad y creatividad. Y ejemplos hay también abundantes, de cómo crean y multiplican su riqueza los individuos bien educados y herederos de fortuna.
La riqueza es una creación y la capacidad de crear es abundante y está disponible para todos.
Es necesario desechar las ideas negativas y falsas sobre la prosperidad y la riqueza, y disponerse con positivo tesón y voluntad a colaborar en la creación de riqueza, tanto en lo individual como en lo colectivo.
Colaborar en la tarea de educarnos sobre nuestras potencialidades creadoras de riqueza es una tarea noble, que merece respeto y colaboración.
Miguel
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