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Nota de ser-millonario.com: este ejemplo está basado en un caso de Hipotecas y Ahorros en España, con datos actuales (ojo que esto podría cambiar en el futuro).
La teoría dice que los bancos ofrecen hipotecas más baratas cuanto menor riesgo corra concediéndonos el préstamo. Así, se supone que podrían reducirnos el interés si en vez de pedir una financiación del 80% del precio de la casa (lo habitual) pedimos solo el 60%. Por supuesto, la realidad constata que muchas veces esta rebaja no llega a darse.
Por eso, es necesario pensar hasta qué punto nos conviene dar una entrada mayor si eso no nos reporta beneficios. ¿Cuáles son nuestras opciones? ¿Qué es lo mejor que podemos hacer con nuestros ahorros? Una buena opción puede ser meter nuestro dinero en un depósito fijo al 4% TAE (muy fácil de encontrar en el mercado actual) y pedir la máxima financiación para nuestra hipoteca. Veámoslo con un ejemplo:
LA OPERACIÓN DE COMPRA
- Precio de la vivienda: 200.000 €
- Hipoteca financiada al 80%: 160.000 € (tendremos que aportar 40.000 €)
- Gastos de compraventa e hipoteca: 20.000 €
NUESTROS AHORROS
- Ahorros iniciales: 90.000 €
- Ahorros tras aportar el 20% del valor de la vivienda: 90.000 € – 40.000 € = 50.000 €
- Ahorros finales tras pagar gastos: 50.000 € – 20.000 € = 30.000 €
¿QUÉ HACER CON LOS 30.000 €? ¿Darlos de entrada o invertir en un depósito?
*Importe devengado neto, una vez aplicado el 3,93% de interés nominal y suponiendo que el cliente recupere el 19% de impuestos a Hacienda porque su declaración de la renta resulte negativa. Si fuera positiva, el interés neto devengado sería de 954,99 € y la diferencia entre invertir o no en el depósito sería de 252,69 € en vez de 476,70 €.
La mayoría de nosotros no entendemos como funciona ‘la riqueza’. Aquí mostramos las cinco razones más comunes por las que las personas se van a la quiebra.
Razón de Quiebra N° 1: El Dinero no es Riqueza
Tener dinero no es lo mismo que tener riqueza. Puedes tener un millón de dolares en tu cuenta bancaria, pero si debes un millón de dólares, estás quebrado. Sólo porque tengas dinero, no significa que seas rico. El dinero es una parte del camino a la riqueza, pero no la riqueza en si.
Razón de Quiebra N° 2: Activos vs. Inversiones
Los activos son elementos que dan la ilusión de riqueza, pero generalmente entregan una “fachada” de riqueza. Tener un auto deportivo es genial, pero no es una inversión, más bien es una responsabilidad, pierde valor con el tiempo, cuesta dinero a lo largo del tiempo y no es más que una nueva deuda – aunque lo compres al contado. Los millonarios gastan su dinero en inversiones, no activos.
Razón de Quiebra N° 3: Ahorros vs. Inversiones
Tener una cuenta de ahorros relativamente grande no es una inversión. Es importante tener dinero al alcance de la mano, en caso de emergencia, pero si toda tu “riqueza” está almacenada como dinero en un banco, estás desperdiciando una de los mejores herramientas de creación de riqueza. La diferencia entre ahorros e inversiones es el principio de la creación de la riqueza. (nota: para los más técnico un ahorro es una inversión, pero lo que queremos ilustrar es que al menos que tengas una enorme cantidad en tu cuenta de ahorro, tener el dinero ahí con suerte te permitirá mantener su valor ajustado según inflación, pero en ningún caso lograr la libertad financiera).
Razón de Quiebra N° 4: No pensar en el Largo Plazo
Tener un “buen trabajo” es genial, pero si a pesar de esto vives esperando el próximo sueldo, sufres de falta de planificación a largo plazo. Tu ingreso (trabajo o negocio) debe ser pensado en términos anuales o cuatrimestrales, en lugar de las próximos dos semanas o dos años. Una persona rica piensa sobre lo que viene en los próximos 3 o 6 meses, un año o más. Enfócate en hacer crecer, año a año tus ingresos, esto puede ser a través de un negocio, o a través de una promoción en tu empleo.
Transcribimos a continuación un artículo muy interesante desde elblogsalmon.com, con información muy importante sobre como valorar nuestro patrimonio, un tema que genera muchas diferencias de opinión y sobre el que es bueno ver la opinión de un experto:
Muchas veces oimos a diario, mi casa vale X, tengo unos solares de lo mejorcito que podría vender por Y o mis inversiones en bolsa van como un verdadero tiro y les voy ganando Z. Esto equivale a las valoraciones patrimoniales de barra de taberna.
Tenemos la mala costumbre de valorar el patrimonio de la unidad familiar por el importe realizable o valor de mercado. Este valor de mercado se traduce en lo que nosotros creemos que valen nuestras propiedades si no cotizan, o en el valor de cotización si hablamos de productos financieros.
En este cóctel se combinan varios errores de cálculo que hacen vivir a las familias en la cresta de la ola, porque sólo se crea un falso sentimiento de riqueza irrealizable a corto plazo para muchos de los individuos.
Respecto a los activos inmobiliarios destinados a la inversión, tenemos que partir de la premisa que no valen absolutamente nada si nadie los quiere comprar. Para que me sirve a mí tener un maravilloso solar que “Vale 10 millones de euros” si no hay nadie dispuesto a comprarlo. Dada esta verdad inexorable, el valor más adecuado que podemos asignar a nuestras propiedades inmobiliarias es el menor entre el coste de adquisición o el último precio marcado por el mercado en situación análoga.
Ejemplo, mi vecino ha vendido un piso idéntico al mío por 100.000 euros y yo pagué en su momento por el mío 120.000 euros y lo tengo puesto en venta por 180.000 euros. Mi valoración patrimonial es de 100.000 euros no de 180.000 euros. Esta fórmula tienen que grabársela a fuego los chicos del ladrillo y sus cuentos de la lechera.
Respecto a las inversiones financieras, tomaré siempre el valor realizable si es líquido en el momento. Ejemplo: tengo acciones cotizadas de la empresa A, cuyo valor de cierre hoy es de 5.000 euros. Ese es mi valor patrimonial y realizable en el acto.
Por contra, si tengo un fondo de inversión, el cual no puedo mover hasta que pasen cinco años, y si lo muevo tengo una penalización del 20% sobre la cantidad invertida, mi valoración actual debe ser el importe depositado menos ese 20%.
Respecto a la valoración de otros bienes, como pueden ser obras de arte, joyas, empresas y similares, su valor es el equivalente al que podría obtener hoy mismo si dedico venderlos. Pero hoy, no mañana, con lo que ello implica. Es decir, vamos a olvidarnos del cuento de la lechera y a colocarle a nuestros bienes los precios realizables, no los deseables. Muchos de nosotros, si valoramos así nuestro patrimonio, nos podemos llevar una sorpresa muy ingrata.
Enseñar a los hijos sobre el dinero no es una tarea fácil, al respecto el portal moneysmartlife.com nos da unos muy buenos consejos sobre como hacerlo:
- Dales una mesada: apenas entren a la primaria (o básica) o incluso en kindergarten, tu hijo necesitará pagar por algunas cosas que necesita – trata que su mesada cubra esos gastos, pero solo los necesarios, de modo que aprendan que “gastar” no es “ilimitado“. De necesitar dinero para cosas extra (juguetes o dulces por ejemplo), refuerza que deben realizar algún trabajo para obtenerlo. Además, mientras más jóvenes sean, manten un ojo sobre como administran su dinero, dándoles más libertad a medida que crecen.
- Controla como actúas con tu dinero: Los niños aprenden por ejemplo. ¿Manejas un auto más grande del que puedes pagar?, ¿cada vez que vas a la tienda de la esquina sacas una tarjeta de crédito para pagar?. Tus niños aprenderán todas estas conductas, luego piensa bien sobre como actúas con tu dinero enfrente de tus hijos, tratando de dar un buen ejemplo.
- Comprales un alcancía: Los niños, sobre todos los más pequeños, necesitan materializar un símbolo para el ahorro. Necesitan saber que existe un lugar donde colocar esas monedas no gastadas, y que sólo pueden ‘romperla‘ para alcanzar un objetivo mayor previamente acordado con sus padres. No se trata de comprar cosas, sino de establecer objetivos y conocer donde se encuentra el dinero. Asegurate que cuenten su dinero antes de gastarlo y en la caja donde lo vayan a gastar, de esta manera comprenderan que el dinero no es infinito, y así comenzarán a realizar sus primeras decisiones referentes a gastos.
- No pierdas la oportunidad para una lección: Observa el comportamiento de tus hijos, observa que es lo que necesitan y pregúntales como tienen pensado pagarlo, así puedes evaluar si tus mensajes están siendo recibidos y no pierdas la oportunidad de entregar una lección.
- Abran una cuenta de ahorros: anda con tu(s) hijo(s) al banco y abran una cuenta de ahorro, preocúpate de que ahorren algo al menos una vez al mes para crear el hábito. También podrías considerar abrir una cuenta de fondos mutuos para que incrementen sus conocimientos sobre el dinero y los mercados.
- Conversa sobre los herrores en la administración del dinero: Todos cometemos errores con el dinero, tus hijos perderán dinero, lo gastarán en las cosas equivocadas o se lo regalarán a alguien. Es una buena idea preguntarle si fue un buen momento para usar sus fondos y como lo harán la próxima vez. Aprovecha de dar una lección también.
- Discute sobre la caridad: cada vez más los niños están involucrados en acciones caritativas y comunicatarias como parte de su proceso educacional. Enseñar a tus hijos a apartar un poco para aquellos que tienen menos sería una muy buena primera lección sobre una vida compartiendo con los demas.
- Ajusta la conversación a medida que crecen: cuando tus hijos se vuelvan adolescentes querrán más autonomía. Necesitarás administrar esa confianza junto a una rendición de cuentas. Si les depositas dinero para ciertos gastos, indícales cuanto esperas que gasten en cada uno, seguramente volverán sin un peso de vuelta, pero deben tener claro cuando dirás “no”.
- Se abierto con respecto a tus inversiones: los niños son esponjas, saben si sus padres tienen inversiones sólo porque ven lo que les llega por correo. Comienza a hablar con ellos sobre tus inversiones. Si tu hijo te pide comprar un libro o una revista para aprender más, no lo pienses 2 veces y hazlo!.
- Conversa sobre la universidad lo antes posible: Aunque tengas pensado pagar la universidad de tus hijos, debes conversar con ellos sobre el gran reto financiero que representa la educación universitaria mucho antes de que incluso piensen en que carrera quieren seguir. Debes hablar con ellos sobre todo si tendrán que pagar algunos gastos.
Fuente: actibva.com
Muchos de nosotros, como pequeños inversores, medimos siempre mucho más por encima el valor riesgo con el valor rentabilidad; es decir, preferimos ganar menos pero siempre y cuando sepamos que nuestro riesgo va a ser prácticamente nulo y vamos a poder recuperar casi la totalidad de nuestros ahorros.
Es por esto que en los últimos tiempos y con la crisis que nos acecha se han visto desde el punto de vista de los pequeños inversores clararemente perjudicados activos de un riesgo comparativamente mayor como la renta variable, la bolsa, etc que otros elementos financieros como pueden ser las cuentas de ahorro vivienda (en caso de que lo aprovechemos para comprarnos una casa) o los depósitos.
En parte es una tendencia natural que en tiempos en donde las cosas en cuanto a las cuentas personales están bastante complicadas tendamos a un riesgo mucho menor, por que nunca sabemos cuando podamos necesitar ese dinero y cuanto más hayamos conservado del mismo será una salvaguarda de nuestra espaldas más óptima. Es desde luego una tendencia interesante y en la que deberíamos también entender que en ocasiones la única forma de sacar una cierta rentabilidad es asumir cierto riesgo.


