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Enseñar a los hijos sobre el dinero no es una tarea fácil, al respecto el portal moneysmartlife.com nos da unos muy buenos consejos sobre como hacerlo:
- Dales una mesada: apenas entren a la primaria (o básica) o incluso en kindergarten, tu hijo necesitará pagar por algunas cosas que necesita – trata que su mesada cubra esos gastos, pero solo los necesarios, de modo que aprendan que “gastar” no es “ilimitado“. De necesitar dinero para cosas extra (juguetes o dulces por ejemplo), refuerza que deben realizar algún trabajo para obtenerlo. Además, mientras más jóvenes sean, manten un ojo sobre como administran su dinero, dándoles más libertad a medida que crecen.
- Controla como actúas con tu dinero: Los niños aprenden por ejemplo. ¿Manejas un auto más grande del que puedes pagar?, ¿cada vez que vas a la tienda de la esquina sacas una tarjeta de crédito para pagar?. Tus niños aprenderán todas estas conductas, luego piensa bien sobre como actúas con tu dinero enfrente de tus hijos, tratando de dar un buen ejemplo.
- Comprales un alcancía: Los niños, sobre todos los más pequeños, necesitan materializar un símbolo para el ahorro. Necesitan saber que existe un lugar donde colocar esas monedas no gastadas, y que sólo pueden ‘romperla‘ para alcanzar un objetivo mayor previamente acordado con sus padres. No se trata de comprar cosas, sino de establecer objetivos y conocer donde se encuentra el dinero. Asegurate que cuenten su dinero antes de gastarlo y en la caja donde lo vayan a gastar, de esta manera comprenderan que el dinero no es infinito, y así comenzarán a realizar sus primeras decisiones referentes a gastos.
- No pierdas la oportunidad para una lección: Observa el comportamiento de tus hijos, observa que es lo que necesitan y pregúntales como tienen pensado pagarlo, así puedes evaluar si tus mensajes están siendo recibidos y no pierdas la oportunidad de entregar una lección.
- Abran una cuenta de ahorros: anda con tu(s) hijo(s) al banco y abran una cuenta de ahorro, preocúpate de que ahorren algo al menos una vez al mes para crear el hábito. También podrías considerar abrir una cuenta de fondos mutuos para que incrementen sus conocimientos sobre el dinero y los mercados.
- Conversa sobre los herrores en la administración del dinero: Todos cometemos errores con el dinero, tus hijos perderán dinero, lo gastarán en las cosas equivocadas o se lo regalarán a alguien. Es una buena idea preguntarle si fue un buen momento para usar sus fondos y como lo harán la próxima vez. Aprovecha de dar una lección también.
- Discute sobre la caridad: cada vez más los niños están involucrados en acciones caritativas y comunicatarias como parte de su proceso educacional. Enseñar a tus hijos a apartar un poco para aquellos que tienen menos sería una muy buena primera lección sobre una vida compartiendo con los demas.
- Ajusta la conversación a medida que crecen: cuando tus hijos se vuelvan adolescentes querrán más autonomía. Necesitarás administrar esa confianza junto a una rendición de cuentas. Si les depositas dinero para ciertos gastos, indícales cuanto esperas que gasten en cada uno, seguramente volverán sin un peso de vuelta, pero deben tener claro cuando dirás “no”.
- Se abierto con respecto a tus inversiones: los niños son esponjas, saben si sus padres tienen inversiones sólo porque ven lo que les llega por correo. Comienza a hablar con ellos sobre tus inversiones. Si tu hijo te pide comprar un libro o una revista para aprender más, no lo pienses 2 veces y hazlo!.
- Conversa sobre la universidad lo antes posible: Aunque tengas pensado pagar la universidad de tus hijos, debes conversar con ellos sobre el gran reto financiero que representa la educación universitaria mucho antes de que incluso piensen en que carrera quieren seguir. Debes hablar con ellos sobre todo si tendrán que pagar algunos gastos.
Toda inversión tiene un riesgo asociado, pero hay formas de aminorar su impacto. La receta es simple: no poner todos los huevos en la misma canasta.
Usted cuenta con un dinero extra y sabe que no le conviene mantenerlo en su cuenta corriente. Probablemente se pregunta cuál es la mejor opción para invertirlo. Pues bien, el mercado ofrece algunas alternativas eficientes para rentabilizar esos recursos: las acciones o los fondos mutuos pueden generar interesantes niveles de retorno. Pero ojo, siempre hay algún grado de riesgo en estas incursiones.
Invertir en la Bolsa puede ser una opción muy rentable, aunque es una de las inversiones que más riesgo tiene asociado. Es por esta razón que los especialistas aconsejan distribuir la inversión en varios títulos (diversificar el portafolio), lo que permite prevenir el riesgo de un mal resultado en particular. La recomendación es “no poner todos los huevos en la misma canasta”.
En el ámbito financiero, el concepto de riesgo se asocia principalmente con las variaciones que experimenta el precio de un activo en un determinado período, lo que se denomina volatilidad. Tomemos el caso de dos activos: el A (una acción de una empresa tecnológica) y el B (un bono del Estado). Supongamos que ambos cuestan $ 100 hoy y queremos evaluar su comportamiento en un determinado período.
Al cabo de un año, volvemos a analizarlos y observamos que el activo B vale $ 105, mientras que el A vale $ 150. Podemos decir que el retorno anual de A es del 50%, mientras que el de B es del 5%. Pero, ¿es posible comparar ambos activos? La respuesta es no, ya que ambos tienen distintos niveles de riesgo asociados.
Para conocer el riesgo de cada uno de ellos es necesario analizar las variaciones de precios que tuvieron durante el período y con ello obtener la Desviación Estándar (DE), que es un indicador estadístico que muestra cuánto se alejaron de la media los valores de un grupo de datos.
En este caso, supongamos que la DE mensual de A fue de 16% y la de B de 0%, lo que demuestra la diferencia de riesgo de cada instrumento.
LA IMPORTANCIA DE LA DIVERSIFICACION
La volatilidad de los retornos por sí sola no es suficiente para determinar el riesgo de un activo, el que puede variar considerablemente por efecto de la diversificación en el portafolio que ha confeccionado una persona.
Supongamos nuevamente que tenemos dos activos: el A representa acciones de una fábrica de paraguas y el B acciones de una fábrica de helados. Los resultados de ambas dependen fuertemente del clima. Además, es posible que la volatilidad de los retornos de cada acción por separado sea alta, como la de cualquier título bursátil.
Sin embargo, si tomamos un portafolio con ambas acciones podemos llegar a una situación en la que la volatilidad conjunta se aminore notablemente, sin que se reduzca la rentabilidad promedio. Esto porque en las épocas de calor los menores resultados de A se compensan con un mejor resultado de B. Lo inverso ocurre en períodos de lluvias.
Este fenómeno se conoce como el gran beneficio de la diversificación, que fue descrito por el premio Nobel de Economía Harry Markowitz. En la teoría, se ha llegado a demostrar que el portafolio accionario óptimo es aquel que tiene todas las acciones transadas en un mercado. Pero además del Riesgo Diversificable (RD), que se puede eliminar completamente ampliando el portafolio, en la volatilidad del precio de un activo influye también el Riesgo Sistemático (RS) o de mercado, que no se puede reducir con la diversificación y es el que realmente cuenta al evaluar el riesgo real de un activo.
El Riesgo Sistemático afecta a todos los activos financieros, pues todos pueden sufrir pérdidas en caso de un desplome en los mercados o de contingencias específicas, como el ciclo económico o alguna condición política particular. Todos hemos escuchado el dicho “a mayor riesgo, mayor retorno”, sin embargo, el mercado financiero sólo premia con mayor retorno a los activos con mayor riesgo sistemático.
LAS VENTAJAS DE LOS FONDOS MUTUOS
Si bien una persona en forma particular podría eventualmente mantener un portafolio óptimo de mercado, esto puede ser muy difícil de conseguir de forma sistemática. Ello, sin contar con todos los gastos operacionales vinculados a la compra y venta de acciones. Es en ese contexto que los fondos mutuos aparecen como una alternativa eficiente y barata para acceder a inversiones diversificadas. Como su nombre lo indica, se trata de aportes en dinero que hacen empresas y personas con los que se constituye un gran fondo común. Estos recursos son manejados por una administradora de acuerdo a una política de inversión preestablecida. Participar en ellos es tan simple como invertir en cualquier otro activo financiero y la comisión cobrada es inferior al costo que tiene transar acciones en forma particular.
En la actualidad es posible invertir en fondos mutuos nacionales e internacionales, los que incorporan acciones de diversosmercados, como Brasil, China, India, Estados Unidos, o Europa, permitiendo que las personas accedan a mayor diversificación y puedan optar a diferentes y mejores oportunidades sin moverse de su escritorio.
Fuente: Latercera.com

