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Paradigmas sobre la Riqueza

Paradigma del Millonario
Solemos usar paradigmas para interpretar nuestro mundo.
Un paradigma es el término que se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción.
Desde muy pequeños en nuestra vida heredamos visiones y conceptos, que en muchos casos vamos adoptando como propios sin mayor análisis. En otros casos, conscientemente los analizamos, los hacemos propios y vamos construyendo nuestro conjunto de valores que nos guían en nuestras decisiones, y así vamos forjando nuestra manera de vivir y relacionarnos en el mundo. De este modo configuramos nuestros paradigmas personales y colectivos.
Nada de malo hay en sostener paradigmas útiles y beneficiosos, que nos permiten crecer y desarrollarnos.
Sin embargo hay algunos paradigmas que no sólo son inútiles, sino que además tienden a confundirnos. Ese tipo de paradigmas bien vale la pena analizarlos y desecharlos, cuando concluimos que nos estancan e incluso nos pueden llegar a dañar.
En esa categoría de paradigmas inútiles y perniciosos, existen varios sobre la riqueza que nos empobrecen como seres humanos en lo individual y también en lo colectivo.
Es común la afirmación de que la disponibilidad de los bienes es escasa y limitada, y que a partir de ella se generan una serie de pensamientos que no son ciertos, y que colectivamente se asumen como verdades sin mayor cuestionamiento, como por ejemplo:
• si lo disponible es constante y escaso, quien lo posee en mayor medida se lo resta a quien no lo posee
• los ricos empobrecerían a los demás y son causantes de envidia
• los pobres viven en un estado de infelicidad, y su causa es el egoísmo de los ricos
• los ricos no tienen sentimientos hacia los pobres, son indiferentes y fríos en su actitud hacia la pobreza
• la riqueza envanece al ser humano
• no es bueno ser rico
• etc., etc.
El problema de estos pensamientos es que limitan la visión de las personas y los estancan en su desarrollo. Lo cierto es que la posibilidad de la prosperidad está disponible para todos y cada uno de nosotros. Esta posibilidad no es ni limitada ni escasa. Sin embargo, para que esta posibilidad se manifieste, tanto en lo individual como en lo colectivo, se debe estar consciente de que es posible educarse para crear la prosperidad, y que es necesario aplicar la voluntad para manifestarla, actuando en la dirección correcta.
En lo colectivo, un ejemplo histórico reciente se encuentra en China, donde para salir de la pobreza tomaron conciencia de que es necesario crear riqueza, terminando con la tradición de focalizarse sólo en redistribuir. Hace 30 años el líder comunista chino Deng Xiaoping declaraba que “enriquecerse es glorioso”, dando inicio a la implantación de una economía de libre mercado, inspirada en el notable progreso que habían exhibido los chinos de Hong Kong, Singapur y Taiwán, lo que ha permitido a más de un millar de millones de ciudadanos de China comunista salir de la pobreza en las últimas décadas.
En lo individual, en cada comunidad libre abundan los ejemplos de cómo personas sin educación, ni herencia, han progresado y salido de la pobreza, emprendiendo, aplicando su tesón, voluntad y creatividad. Y ejemplos hay también abundantes, de cómo crean y multiplican su riqueza los individuos bien educados y herederos de fortuna.
La riqueza es una creación y la capacidad de crear es abundante y está disponible para todos.
Es necesario desechar las ideas negativas y falsas sobre la prosperidad y la riqueza, y disponerse con positivo tesón y voluntad a colaborar en la creación de riqueza, tanto en lo individual como en lo colectivo.
Colaborar en la tarea de educarnos sobre nuestras potencialidades creadoras de riqueza es una tarea noble, que merece respeto y colaboración.
Miguel
Etiquetas: millonario, paradigmas, Prosperidad, rico, riquezas


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